Oodi, mucho más que una biblioteca

Es mi costumbre investigar los lugares que iré a visitar para sacar mejor provecho e incluso seleccionar con anticipación aquellos que me gustarían hacerlo con mayor detalle. Personalmente vivo los viajes como una oportunidad para crecer, para conocer la cultura de un pueblo y con ese sentido enfoco mi ruta.

Mi viaje comenzó en Helsinki, Finlandia. Sabía muy poco sobre este país pero tenía muy presente que su sistema de educación es de los mejores del mundo. Después supe que es el país más alfabetizado del planeta.

De cerca es imposible dimensionar el edificio de Oomi y al entrar ya me sentí en otra dimensión: una escalera como un tubo enroscado va llevando de un piso al otro. Llego a los libros en estantes bajos y blancos rodeados de espacios para sentarse en sillones ultra modernos, o leer sobre grandes cojines. Una hermosa esplanada de madera de bancos ascendentes te invitan a compartir lecturas con poses poco ortodoxas. Incluso se permite hablar, claro está que no son latinos y por ende muy cuidadosos.

Me sentí como Alicia en el país de las maravillas, libros, juegos de mesa, revistas, comics, vinilos aparecían como por arte de magia. Al avanzar a los siguientes pisos fui descubriendo salas de computadoras con internet, impresoras 3D, máquinas de ploteado, para uso público y gratuito.

En otro piso se encuentran diferentes salones para uso de reuniones, clases, etc. Para mi sorpresa me encuentro frente salones para audiciones de radio con aislante de sonido y otros ambientes para filmaciones y videos. Tras el vidrio veo jóvenes ensayando con instrumentos de música en otro espacio preparado para esa actividad. Aparece en mi recorrido una vitrina enorme con una serie de guitarras, bajos, etc. y no pude dejar de preguntar para qué estaban allí y para mi sorpresa quien quiera usarlos solo debe solicitarlo. Por último me encuentro ante una larga mesa con moldes y varias modernas máquinas de coser y una persona que atiende ese sector.

Su arquitectura moderna y luminosa incluye una gran terraza y una cafetería para leer, jugar ajedrez, etc, y disfrutar de la vista de la ciudad.

Oodi, que fue galardonada como a mejor biblioteca en 2019, es más que una biblioteca, es un centro formativo, con fuerte sentido democrático comprometido con el conocimiento y el desarrollo. Es inversión en la mayor riqueza que tiene una nación: el factor humano!