VIOLENCIA EN LOS COLEGIOS

En las últimas semanas hemos sido sorprendidos por hechos de violencia entre estudiantes dentro de los colegios: violaciones, notas de anuncios de tiroteos, portes de armas blancas, sin contar situaciones de bulling, maltrato verbal, etc.

En época de pandemia, durante el confinamiento, Internet fue el centro de la vida social. Era indispensable para continuar con sus clases, para comunicarse con los amigos y con los otros miembros de la familia que no residían en el mismo hogar. Navegar apara buscar información se hizo incontrolable y niños y adolescentes fueron hallando sitios que los mayores no tenemos ni idea que existen. Muchos de ellos habrán sido constructivos y necesarios, pero bien sabemos que pudieron acceder a otros llenos de violencia y de sexo.

En uno de los artículos realizado por expertos en el tema, hace referencia a un elemento social que supera a nuestra experiencia de adulto: “En internet los niños, las niñas y los adolescentes experimentan roles sociales y van actualizando la imagen que tienen de sí mismos. Internet es un espacio que hace las veces de “la calle” o “la placita”, de ese lugar público donde los adultos no dominan la interacción y donde los adolescentes sociabilizan y se definen a sí mismos en conjunto a su tribu, a su banda, a sus iguales. La no presencia de adultos, en particular de los padres, es lo constante y lo buscado por los y las adolescentes”

Las redes sociales hacen que multipliquen sus amistades de forma desproporcionada con respecto a lo que sería personalmente. Algunos profesionales se cuestionan hasta qué punto los jóvenes saben distinguir entre lo público y lo privado y hasta lo que es meramente íntimo.

Esta es una realidad que no podremos cambiar, pero somos responsables por ellos y por lo tanto debemos acompañarlos sacando provecho del internet y buscando reducir el daño potencial que pueda acarrear.

Es indispensable que los padres se hagan cargo y tiempo para conversar con sus hijos, para observarlos en su conducta. Para ello es indispensable cuidar la comunicación familiar, hablar sobre los contenidos adecuados, pero principalmente fomentar el pensamiento crítico.

Existen otras medidas prácticas como poner horarios, revisar las pantallas, etc, pero solamente la comunicación entre padres e hijos les permitirá crecer con reflexión y a su vez con la confianza necesaria para pedir ayuda a quien más los ama.

Por último, debemos tener claro que los centros educativos dan instrucción y toman medidas de protección, que nos pueden resultar desagradables, pero somos los padres quienes educamos y los responsables por ellos.