UN CUMPLE EN CARCASSONE
Amanecí con un año más en Biarritz, un lugar con mucha elegancia y hermosas vistas al mar. Seguimos camino pasando por Lourdes, lugar de intensas emociones para mí. Aunque ya había estado, no deja de invadirme ese deseo de estar frente a la gruta y clamar a la Virgen, que es Madre, por mis hijos y nietos.
El paisaje del sur de Francia iba regalándome emociones y sorpresas, pero mi deseo era llegar a Carcassone ese mismo día, el día de mi cumple. Oscurecía y llegamos a las 21 hs, horario tardío en Francia para festejar.
Dejé maletas y literalmente salí corriendo con algunos amigos para conocer la Cité, como la denominan a la ciudad amurallada. El espectáculo nocturno de verla con las murallas iluminadas ha sido inolvidable. Forma parte de esas fotos que se han fijado en tu memoria sin necesidad de volver a verlas.
Fue vano nuestro intento de cenar pues ya estaban las cocinas cerradas, lo que no impidió transitar por sus callecitas bajo la luna. Al contrario, al no haber turistas fue como estar caminando en el Medioevo, momento histórico en que fue construida.
A la mañana siguiente hice todo el recorrido por sus callecitas, monumentos históricos y lugares desde donde su divisa todo el paisaje que le rodea. El festejo llegó a la noche en un hermoso restaurante con comida y vino del lugar.
Un día después se hizo realidad la experiencia de estar en una ciudad con castillos como la de los cuentos que acompañaron mi niñez.
Y colorín, colorado. Este cuento ha terminado!