ABUELOS DEL SIGLO XXI
El desarrollo humano se realiza mediante la alteridad, es decir, se hace persona en la medida de su relación con el otro, alter. Pero es indispensable, así como el oxígeno, recibir amor, es el óxigeno del alma y del ser en sí mismo. La necesidad de relacionarse afectivamente entre los seres humanos es vital para el desarrollo de la personalidad. Esa relación va cambiando a lo largo de la vida pero los vínculos siguen siendo primordiales para vivir con salud física, mental y afectiva.
Dentro de los vínculos que gozamos durante la vida, hay uno muy especial, el de abuelos a nietos y viceversa. Siempre la relación más importante será la de padres a hijos pero la de abuelos tiene gran intensidad pero con características muy diferentes y pienso que la clave está en que el amor de abuelos es más incondicional. Los abuelos ya no criamos ni educamos (salvo casos especiales, que los hay) y por lo tanto no nos sentimos responsables y no juzgamos, simplemente amamos….
Pero como en todo tipo de vínculo, debemos generar un tiempo y un espacio. Es necesario crear momentos, compartir vivencias para tener una relación que dé lugar a una entrega amorosa y de confianza. Se discute mucho el tema calidad y cantidad de tiempo pero lo innegable es que hay que hacerse el tiempo. Y lo debemos hacer nosotros, porque olvídense de lo que era costumbre, casi obligación, “visitar a los abuelos”….
Hoy en día nos enfrentamos a diversas dificultades que abuelos de las anteriores generaciones no han tenido. Todos vivimos apurados, muchos de los abuelos trabajan o tienen diversas actividades para seguir sintiéndose útiles y jóvenes en un mundo occidental donde no se valora lo viejo. A su vez la agenda de nuestros nietos está completa, doble escolaridad, clases de fútbol o rugby, ballet, tenis, idiomas, etc. Cuando mis hijos viajan y me quedo con los nietos, solo de ver la actividad diaria de esos pequeños, ya me canso!!!!!
En contrapartida hoy somos abuelos más saludables y activos, aggiornados con los adelantos tecnológicos, sin ser adictos a ellos, compartimos momentos familiares sin aquella división niños por un lado, mayores por otro, lo que genera una relación más enriquecedora y sincera.
Sin ser en los casos en que los abuelos hacen de sustitutos de los padres en la educación de sus nietos, la mayoría disfrutamos de ellos sin responsabilidades, permitimos excepciones pequeñas, acompañadas de un giño escondido, diciendo NO únicamente cuando es necesario y lógico.
Personalmente me divierto con ellos, juego, leo cuentos con dramatización, y corremos olas, mientras el cuerpo aguante. Pero más que nada le hago historias familiares, especialmente de sus padres y gozan tremendamente
Mientras yo construyo un legado.