UNA HISTORIA DE AMOR MENONITA
Es la tercera vez que visito el chaco paraguayo en un período de 35 años y siempre renuevo mi asombro al recordar la historia de estos colonos y comprobar su constante crecimiento.
He recorrido los mismos sitios pero en esta oportunidad mis preguntas han intentado indagar en sus historias personales y el presente de las nuevas generaciones. En la colonia Neulland se prestó de guía un miembro de la cooperativa para mostrarnos la sede histórica, sus barrios y las aldeas indígenas de los alrededores. Gentilmente fue respondiendo nuestras preguntas y cuestionamientos.
En medio de la visita y como parte de mi interés, surge toda una historia de amor, digna de una novela rosa, pero en este caso verídica!
Su papá pertenecía a un grupo de menonitas que vivían en la antigua Prusia y que posteriormente fueron recibidos por Catalina de Rusia. Al caer el imperio, ellos quedaron bajo el régimen comunista habiendo perdido todas sus propiedades. Llegada la segunda guerra mundial pensaron huir con los alemanes que invadían Rusia y así lo hicieron pero fueron separándose y perdiendo contacto entre los miembros de su comunidad.
Este señor que en ese entonces tenía 17 años se hace amigo de un soldado alemán quien le da la dirección y nombre de su mamá en Alemania, afirmándole que lo trataría como a un hijo. Así lo hizo y estando en su casa conoce a una joven con quien comienza una relación amorosa.
En determinado momento recibe la información de que su familia había emigrado a Paraguay y por lo tanto decidió reencontrarse con ellos. Su enamorada no se atrevió a acompañarlo y al llegar a tierras de colonos en Paraguay se casa con una joven de su comunidad y forma su familia, a la cual pertenece nuestro anfitrión.
La historia se torna asombrosa cuando nos cuenta que su padre enviudó y una de sus nietas viajó a Alemania a estudiar. Un día el abuelo le pide que busque en la guía telefónica el nombre de quien fue, décadas atrás, su enamorada alemana. La nieta la encuentra. Ella fue enfermera y nunca se casó.
Con la información obtenida este hombre, que no habría podido olvidarla, partió a su encuentro. Se casaron y esta vez ella no se negó a acompañarlo. Hoy viuda de su amor de juventud sigue viviendo en la selva chaqueña en una segunda oportunidad que le brindó la vida.