Honrando a Vietnam
Este viaje realizado a Indochina tenía como motivo central conocer Vietnam. Hoy en día está de moda visitar esta zona pero no ha sido el factor determinante en mi elección. Mi adolescencia estuvo marcada por la terrible guerra de Estados Unidos contra Vietnam. La década del 70 se caracterizó por movimientos de protesta y uno de ellos fue contra esta guerra que se tomó veinticinco años y donde cayeron más bombas que en toda Europa en la Segunda Guerra Mundial
La guerra comenzó cuando Vietnam- antigua colonia francesa de Indochina- fue dividida en dos: Vietnam del Sur con un gobierno de corte capitalista y el Vietcong gobernado por un régimen comunista. Los EE.UU y la URSS ayudaron a sus aliados, pero esta última no intervino militarmente como sí hicieron los estadounidenses. La teoría de “el efecto dominó” sirvió de justificación para que los norteamericanos intervinieran en la zona. Sostenían que si Vietnam se convertía en un país comunista, toda Asia lo haría.
Pero el ejército estadounidense no contó que se enfrentaría a tropas guerrilleras en una guerra no convencional, en una zona con clima y vegetación totalmente diferente. No podían usar su alta potencia de fuego mientras que los vietnamitas utilizaban trampas de bambú y se sirvieron de un sistema de túneles para rodear y atacar posiciones estadounidenses sin ser vistos.
En contrapartida. Estados Unidos utilizó el gas naranja que además exfoliar la selva enfermó, mató y transmitió enfermedades genéticas por generaciones, así como bombardeó pueblos enteros.
La Ofensiva del Tet en 1968 fue el punto de inflexión de la guerra, a partir de aquí la opinión pública norteamericana cambió respecto a las operaciones militares que se llevaban a cabo. La guerra produjo numerosas protestas y movimientos pacifistas, como el Flower Power.
Personalmente y con el respeto debido a mi humilde opinión, pienso que los vietnamitas ganaron por su actitud incansable ante la lucha, por sus creencias y su postura ante el dolor y la muerte. Se ingeniaron, trabajaron en comunidad, sirvieron a sus ideales y lograron unirse como nación.
Hoy se muestran como país en crecimiento, tratan que sus visitantes conozcan las maravillas naturales, sus costumbres y su cultura y hablan tanto de la era de la invasión francesa como la de Estados Unidos. Es importante también aclarar que existe un marcado discurso propagandístico gubernamental, es decir, comunista, que permanece en el poder desde su unificación, tratando la personalidad de Ho Chi Ming casi como deidad.
Todavía tienen un gran camino que recorrer en políticas sociales y derechos. No tienen vacaciones, salvo los funcionarios públicos, trabajan los siete días de la semana, y luchan por tener una mejor situación económica en un país comunista con una economía capitalista. Pero ganaron todo mi respeto por salir adelante como nación unida e independiente, conservando la alegría y la esperanza.
Es doloroso que mi generación haya sido testigo de tantas guerras que simplemente buscan los intereses económicos, más que ideológicos, de los poderosos. Por algo Thomas Hobbs decía: “El hombre es un lobo con el hombre” para expresar que el estado natural del hombre es la lucha continua contra su prójimo.